Las redes sociales nos permiten comunicarnos con otras personas y compartir nuestras opiniones, gustos personales, fotografías, etc. De esta forma, se convierten en un almacén de información personal. Además, mediante ellas, podemos ampliar nuestras relaciones profesionales, personales o, simplemente, compartir aficiones.
Enviar, subir,...son dos de los "botones" que pulsamos constantemente en nuestro ordenador o móvil, pero ¿ sabemos realmente lo que implica pulsar dichos botones cada vez que escribimos un comentario, subimos una foto o facilitamos algún dato personal. Pocas personas son conscientes de la pérdida de control de todos esos datos o archivos.
Todo aquello que subimos a la red deja de pertenecernos y ya no podemos controlarlo. Como mínimo está a disposición de las compañías que nos dan acceso a esas redes e incluso de terceras personas(particulares) muchas veces sin que seamos conscientes de ello.
Cuando usamos servicios supuestamente gratuitos también supone un coste, aunque aparentemente invisible, en este caso nuestra privacidad.
La supuesta discreción o incluso el anonimato que parecen ofrecer las redes ¿ lo es en realidad? incluso plantea una cuestión filosófica-moral: ¿ es lícito ese anonimato si se hace un mal uso de éste?( para dañar a terceros, delinquir,...) ¿Cómo se puede encajar el anonimato y la privacidad con la seguridad? y sobre todo ¿quién tiene el control REAL de estos datos?¿ las empresas? ¿los gobiernos?...lo que está claro es que nosotros los usuarios no lo tenemos.
Enviar, subir,...son dos de los "botones" que pulsamos constantemente en nuestro ordenador o móvil, pero ¿ sabemos realmente lo que implica pulsar dichos botones cada vez que escribimos un comentario, subimos una foto o facilitamos algún dato personal. Pocas personas son conscientes de la pérdida de control de todos esos datos o archivos.
Todo aquello que subimos a la red deja de pertenecernos y ya no podemos controlarlo. Como mínimo está a disposición de las compañías que nos dan acceso a esas redes e incluso de terceras personas(particulares) muchas veces sin que seamos conscientes de ello.
Cuando usamos servicios supuestamente gratuitos también supone un coste, aunque aparentemente invisible, en este caso nuestra privacidad.
La supuesta discreción o incluso el anonimato que parecen ofrecer las redes ¿ lo es en realidad? incluso plantea una cuestión filosófica-moral: ¿ es lícito ese anonimato si se hace un mal uso de éste?( para dañar a terceros, delinquir,...) ¿Cómo se puede encajar el anonimato y la privacidad con la seguridad? y sobre todo ¿quién tiene el control REAL de estos datos?¿ las empresas? ¿los gobiernos?...lo que está claro es que nosotros los usuarios no lo tenemos.
Cuidado con lo que publicas
Cada
vez que publicamos algo en una red social perdemos el control sobre ese
contenido. Aunque lo borremos, quedará como mínimo registrado en los servidores
de la red social y cualquiera que lo haya visto puede haber hecho uso de esa
información, ya sea difundiéndola o copiándola.
Debemos
valorar qué queremos publicar, especialmente teniendo en cuenta nuestra
configuración de la privacidad y en consecuencia quién podrá ver toda esa información.
Cuida tu privacidad
Todas
las redes sociales disponen de diferentes controles para proteger nuestra
privacidad. Debemos aprender a utilizar y configurar adecuadamente las opciones
de privacidad de nuestro perfil. De esta forma sólo tendrán acceso a nuestros
datos las personas que establezcamos y reduciremos el riesgo de que pudiera ser
utilizada con fines malintencionados.
Se conoce como identidad digital toda la información que hay publicada en Internet sobre una determinada persona. Datos que pueden haber sido publicados por la propia persona y también datos que pueden haber acabado en la red por causas ajenas: los ha publicado otra persona, un periódico, un colegio, etc,.
El asunto de la identidad en Internet y en las redes sociales no es en absoluto nuevo, y para su discusión es importante poner los conceptos en su sitio. El anonimato no cubre únicamente el derecho de una persona a no identificarse en absoluto, sino también cuestiones como la de crear su propia identidad mediante un pseudónimo, conectado o no con su identidad real, o el uso de apodos de diversos tipos que permitan a una persona manejar su identidad como buenamente quiera.
El asunto de la identidad en Internet y en las redes sociales no es en absoluto nuevo, y para su discusión es importante poner los conceptos en su sitio. El anonimato no cubre únicamente el derecho de una persona a no identificarse en absoluto, sino también cuestiones como la de crear su propia identidad mediante un pseudónimo, conectado o no con su identidad real, o el uso de apodos de diversos tipos que permitan a una persona manejar su identidad como buenamente quiera.
Entender que el uso de un
pseudónimo o el uso del anonimato es una manera de “esconderse” para llevar a
cabo comportamientos con connotaciones negativas (trolling, insultos, etc.) es una manera injusta de juzgar a
muchos por el comportamiento de unos pocos. Por un lado, muchos usos del
anonimato son perfectamente legítimos, como hemos comentado antes. Por otro, el
uso del anonimato para insultar o trollear
es perfectamente controlable.
La permisividad con respecto al anonimato, obviamente, no implica que todo esté permitido. es preciso proteger aquello que realmente debe de ser protegido: el derecho a la gestión razonable de esa identidad personal. El tema no es absolutamente sencillo. En facebook, por ejemplo cualquiera puede abrir un perfil personal con un seudónimo, pero este desaparece sin explicación alguna en cuanto es denunciado por unos cuantos usuarios, además de existir una clara limitación a que alguien decida libremente como llamarse ( el sistema presenta automáticamente nombre y apellido, eliminando la posibilidad de un seudónimo determinado). La política al respecto en el caso de Google + está todavía definiéndose y muy probablemente tarde algo de tiempo en estar completamente definida. Muchas preguntas de difícil respuesta y un tema muy interesante que generará algunas reflexiones dignas de ser leídas en el futuro cercano.
La permisividad con respecto al anonimato, obviamente, no implica que todo esté permitido. es preciso proteger aquello que realmente debe de ser protegido: el derecho a la gestión razonable de esa identidad personal. El tema no es absolutamente sencillo. En facebook, por ejemplo cualquiera puede abrir un perfil personal con un seudónimo, pero este desaparece sin explicación alguna en cuanto es denunciado por unos cuantos usuarios, además de existir una clara limitación a que alguien decida libremente como llamarse ( el sistema presenta automáticamente nombre y apellido, eliminando la posibilidad de un seudónimo determinado). La política al respecto en el caso de Google + está todavía definiéndose y muy probablemente tarde algo de tiempo en estar completamente definida. Muchas preguntas de difícil respuesta y un tema muy interesante que generará algunas reflexiones dignas de ser leídas en el futuro cercano.
Para comprender el gran reto que supone equilibrar seguridad y privacidad, con la sociabilidad y usabilidad tenemos que ver los principales estándares de seguridad en la red.
Confidencialidad: requiere que la información sea accesible únicamente a las entidades autorizadas. Es de vital importancia en las redes sociales porque un mal uso de la información podría traer graves consecuencias en la vida de las personas.
Integridad (requiere que la información sólo sea modificada por las entidades autorizadas).
Autenticación (el usuario es realmente quien dice ser).
No repudio (ofrecer protección a un usuario frente a otro que niegue posteriormente que realizó cierta comunicación).
Todo ello aplicado a las
redes sociales.
La protección de los datos
es de suma importancia en una red social, ya que la divulgación ilícita y el
uso indebido de la información privada de los usuarios, pueden causar
indeseables o perjudiciales consecuencias en la vida de las personas. Pero como
las redes sociales no son infalibles, a menudo, sale información sobre que
ciertas cosas que deberían estar ocultas no lo están.
La intimidad en el contexto
de las redes sociales tiene varios puntos:
Anonimato de la identidad del usuario: La protección de la identidad real de los usuarios, cambia dependiendo de en qué red social estemos registrados. En redes sociales como Facebook, la gente usa su propio nombre como perfil, para que les sea más fácil localizar a usuarios y sobre todo, que les localicen dentro de la red social. A medida que una red social va creciendo, se hace totalmente imposible controlar todos los comentarios, y la divulgación de estos comentarios corren como la pólvora.
No podemos saber el alcance
que va a tener algo que ponemos en la red social. Esto también se puede
extrapolar a los videos de Youtube, donde la gente, por ejemplo, sube sus
vídeos excediendo la velocidad máxima permitida en una carretera y luego les
llega la correspondiente denuncia de la Guardia Civil. Todo lo que ponemos en
la red, se queda en la red, por tanto debemos tener cuidado de que lo que
ponemos no nos perjudique ni nos meta en situaciones problemáticas. Sin embargo
en redes sociales como Twitter, normalmente la gente puede poner pseudónimos o
direcciones de tu propia página web como perfil.
Privacidad del espacio personal: La visibilidad del perfil de usuario de una red social a otra varía, en algunas redes se pueden encontrar perfiles haciendo una búsqueda en Google, como por ejemplo Facebook o Twitter; sin embargo en la red social Tuenti esto no es posible, está totalmente cerrada a la gente registrada en la página web. En esta parte también entramos en los perfiles que puede o no ver la gente. Dependiendo de una red social u otra, los permisos por defecto con públicos o privados. Facebook tiene un enfoque diferente por defecto, los usuarios que forman parte de la misma subred pueden ver los perfiles de los demás, a menos que un perfil haya decidido denegar el permiso a los de su subred. Como hemos comentado anteriormente, la mayoría de las redes sociales permiten ver a los amigos agregados de los perfiles que estamos viendo. Como ya hemos dicho, en la mayoría de redes, se pueden ver la lista de amigos que tenemos, aunque hay excepciones ya sea porque la propia red social te da la opción de esconder la lista de amigos o porque has hackeado el perfil para que no salga.
Privacidad de la comunicación del usuario: A parte de los datos que proporcionamos a las redes sociales, como nuestras fotos, nuestros comentarios etc. Un usuario de la red social divulga datos adicionales, como por ejemplo el tiempo de conexión, la dirección IP que usa (y por supuesto, su localización geográfica), los perfiles visitados, los mensajes recibidos y enviados, es decir, todo un mundo de información personal sobre lo que hemos hecho mientras estábamos en la red social. Todo esto debe ser privado, recordemos que una dirección IP en un espacio de tiempo es única, identifica a una sola persona, y es ilegal su publicación sin el consentimiento del usuario. Todo esto se resume en que la privacidad ha de estar presente tanto en la red social como en el intercambio de información (fotos, mensajes etc.), y también los logs que se registran en dicha red social. Las entidades no autorizadas, no deben saber el contenido de los datos privados enviados y recibidos a través de la red social. Este aspecto de la privacidad de los datos implica la confidencialidad de los datos y el anonimato de los propietarios, debiendo haber un control de acceso. El acceso a la información sobre un usuario sólo puede ser concedida por el propio usuario.
Google Street View es un servicio increíble. aún así, en distintos lugares del globo, Street View recibe muchas críticas y ha sido muy
polémico, principalmente por una cosa: la privacidad. Por lo
visto a mucha gente le preocupa aparecer en fotografías que forman parte del
Street View o les preocupa ser reconocidos por alguna persona que de casualidad
encuentre su cara mientras usa el servicio.
Para
ejemplificar esto solamente hace falta citar dos casos: Alemania y Suiza.
El
caso de Google Street View en tierras germánicas es bien conocido; el gobierno
alemán creo una ley para regular este tipo de servicios, después Google es
obligado a quitar las imágenes que "atenten contra la privacidad" de
una persona si ésta lo solicita --en las que aparezca esa persona su coche o
casa--, ante lo cual sólo poco menos de 250,000 personas solicitaron que su
casa fuera removida del mapa interactivo.
El
caso helvético es un poco más reciente. La semana pasada un juez dictaminó que Street View violaba los
derechos de privacidad del pueblo suizo y que, puesto que el software que se encarga de difuminar
automáticamente rostros y matrículas de coches es preciso "solamente"
en el 99% de los casos, era necesario
que este proceso se hiciera manualmente. Esto es obviamente
algo muy poco práctico y poco costeable.
Por
otro lado siempre hay cosas buenas en el servicio, hay incluso quien pide que
Google Street View pase por Palestina, hay gente que decide hacer turismo de la
mano del servicio o incluso reinterpretarlo como una obra de arte.
Hay
que considerar que muchas veces las personas que se quejan de la seguridad en
estos servicios sean las mismas que estén en Twitter o Facebook prácticamente
haciendo un streaming de su
vida, día a día.
Las bromas con las publicaciones pueden salir algo
caras como una pareja de turistas británicos en EEUU fueron retenidos en la
aduana como terroristas por hacer un comentario gracioso referido a sus
proximas vacaciones con frases como “vamos a destruir América” y a “desenterrar
a Marilyn Monroe”.
Los agentes de seguridad de EE.UU. y los funcionarios
del Departamento de Seguridad Nacional. Al desembarcar en Los Ángeles, los
abordaron y durante cinco largas horas examinaron cada rincón de sus maletas
mientras los sometían a exhaustivos e intimidantes interrogatorios.
La privacidad, un derecho
fundamental Lo más alarmante es que,
para muchas personas, formar parte del universo virtual, compartir sus datos
personales e incluso participar del exhibicionismo de las redes sociales no es
una simple opción, sino una obligación.
Cada vez vivimos en un mundo
más tecnológico y conectado, especialmente desde el surgimiento de los
smartphones y las numerosas aplicaciones y programas de comunicación. Los
hábitos de las personas también han cambiado, y cada vez pasamos más tiempo
online, conectados a Internet, bien desde el ordenador, teléfono inteligente o
los numerosos gadgets existentes en el mercado hoy en día. Esto, como ya
sabemos es un gran beneficio a la hora de comunicarnos, pero también facilita
las cosas a quienes tienen propósitos más oscuros, y claro, esto crea un dilema
a los gobiernos, que aumentan su vigilancia en Internet.
HEMEROTECA
http://elpais.com/tag/derecho_intimidad/a/
http://www.eprivacidad.es/la-aepd-determina-que-google-debe-aplicar-el-derecho-al-olvido-en-todas-las-versiones-del-buscador/
http://www.eprivacidad.es/google-obligada-a-retirar-noticias-sobre-una-falsa-violacion/
http://www.pantallasamigas.net/otros-webs/identidad-digital.shtm
¿Qué
es el INTERNET PROFUNDO?
La Internet profunda o 'Deep Web', ese
gran espacio virtual que escapa el control de buscadores convencionales y que
sería unas 400 veces más grande que el visible, esconde todo un mundo de
actividades que buscan anonimato mientras que aumentan las ilícitas, según un
informe de expertos en ciberseguridad. De ahí que sea un entorno ideal para
realizar actividades criminales, así como para disidentes que evitan ser
controlados. Más del 25% de vínculos entre la Internet oculta y la visible
tienen fines de explotación infantil y pornografía, según el reciente informe
de Trend Micro llamado Por debajo de la superficie: exploración de la Deep Web
('Below the Surface: Exploring the Deep Web'). Otro dato destacado es el precio
de 180.000 dólares por asesinar a una personalidad o político que se oferta en
sitios web de grupos cibercriminales en esta Internet profunda.
El analista David
Sancho, investigador de amenazas de Trend Micro en el área de 'Deep Web', ha
explicado que, cuando se habla del volumen de actividad en la Web Profunda no
sólo se tiene en cuenta el número de páginas alojadas sino también su número de
servicios ocultos. Por ejemplo de servidores, centros de control de botnets
(redes de ordenadores zombi), etc. Estos últimos, además de servir para diseminar
información de perfil ilegal o prohibida, como la relacionada con pornografía,
explotación y abusos infantiles o terrorismo, se usan también para venta de
bienes y servicios al margen de la ley (comercialización de armas o drogas y
servicios como el "hacking" o pirateo informático y asesinatos). En
su opinión, la 'Deep Web' se está volviendo "más popular" tanto para
usuarios que desean acceder a contenidos ilegales, alegales o prohibidos en sus
respectivas jurisdicciones, como para los atacantes que alojan centros de
comando de ataques.
Fuente de la imagen y el vídeo:
http://www.xataka.com/ analisis/una-semana-en-la- deep-web-esto-es-lo-que-me-he- encontrado
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